jueves, 6 de enero de 2011

MAXIMILIANO HERNANDEZ MARTINEZ






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LA EPOCA DEL AUTORITARISMO MILITAR, ALZAMIENTO DE CAMPESINOS, FARABUNDO MARTI, EL PRUD, GOBIERNOS PECENISTAS (1931-1979)

El dirigente indígena Feliciano Ama, acaudilló el levantamiento campesino en Izalco de 1932. Tras la derrota de la rebelión fue capturado y ejecutado. La imagen muestra el momento de su ejecución.

El General Maximiliano Hernández Martínez, (1931-1944), encabezó un gobierno autoritario y ultraconservador hasta ser derrocado por una huelga general.Ante la grave situación económica que vivía el país por la caída de los precios del café, el gobierno de Araujo entró en crisis y fue derrocado por un grupo de militares, el 2 de diciembre de 1931. Éstos entregaron el poder al vicepresidente de Araujo, general Maximiliano Hernández Martínez, dando inicio a un período de gobiernos autoritarios controlados por la Fuerza Armada y apoyados por los terratenientes cafetaleros

Desde 1931 hasta 1979, los gobiernos autoritarios de este régimen militar-oligárquico emplearon una política que combinaba la represión política y las reformas limitadas para mantenerse el poder[13].

MAXIMILIANO HERNANDEZ MARTINEZ

General Maximiliano Hernández MartínezMaximiliano Hernández Martínez (San Matías, El Salvador 21 de octubre de 1882 - Hacienda Jamastrán, Honduras, 15 de mayo de 1966) fue un militar y político salvadoreño, Presidente de la República (1931-1944) considerado por muchos como el gobernante más despótico de la Historia de El Salvador, pero a pesar de ello, ha sido el mejor presidente que ha tenido El Salvador (economicamente hablando).

Estudió en el Instituto Nacional de San Salvador y empezó a estudiar derecho, en la Universidad de El Salvador, sólo llegó a segundo año; por lo que se hizo militar en la Escuela Politécnica de Guatemala.

Sirvió en diferentes puestos dentro del Ejército hasta que en 1931, luego de un golpe militar llega al poder donde depuso al entonces presidente Arturo Araujo, con lo que comienza la época de dictaduras militares en El Salvador.

Tras asumir la presidencia gobernó por trece años con una dictadura sangrienta, reprimió un levantamiento indígena que desencadenó una masacre en la ciudad de Izalco, soporta varios intentos de golpe de Estado hasta que la famosa huelga de brazos caídos promovida por un movimiento cívico-militar llamado "Movimiento del 44", en la que todo el país participa, logran deponerlo en 1944.

GOBIERNO DE MAXIMILIANO HERNANDEZ MARTINEZ

Luego del golpe que derrocó a Araujo, el Directorio cívico puso en el poder al General Maximiliano Hernández Martínez, quien se había desempeñado como vicepresidente y ministro de guerra del gobierno Arturo Araujo. Hernández, que en El Salvador fue más conocido por su apellido materno Martínez, no hizo sino aumentar la represión política contra los opositores al régimen, apoyado por su partido político Pro Patria.

En 1932, poco después de comenzar la construcción de la carretera Panamericana, ocurrió un levantamiento de campesinos e indígenas debido a que en las elecciones municipales, el gobierno desconoció la victoria de los candidatos comunistas y fueron reprimidos con gran violencia ocasionado la muerte de entre 15 a 30 mil campesinos e indígenas que fueron asesinados o murieron en los combates.

El Salvador: Las huellas de la muerte en el presente de los indígenas], consultado el 5 de abril de 2007 Luego de "la matanza", Agustín Farabundo Martí, uno de los líderes del levantamiento, que eran un intelectual de clase media, fue encarcelado y luego ejecutado, junto con otros dirigentes del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) que habían participado en la insurrección. La matanza sería recordada y ha sido causa de la gran división que existió entre militares y civiles en El Salvador.

En las elecciones de 1935 fue elegido por un mandato de 4 años. En 1939 convoca a una Asamblea Constituyente que prorrogó su mandato por 5 años más.

El advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, significó un aumento en las exportaciones a los Estados Unidos y el mejoramiento de la economía salvadoreña.

Eso le permitió a Martínez relizar algunas reformas sociales y una ligera redistribución de la tierra mediante un programa agrario. Martínez, se sentía muy atraído por los éxitos de los gobiernos fascistas europeos en especial por Hitler y Mussolini, pero estando bajo la presión de EE. UU., cuando la guerra comenzó a cambiar de rumbo, tuvo que olvidarse de sus simpatías y aceptó alinearse al lado de los Aliados.

Ese cambio en su política exterior, y la represión contra los comunistas y opositores a su gobierno, le permitió obtener mayor apoyo de Washington. En 1943, Martínez trató de aumentar las tasas tributarias a las exportaciones para obtener mayores ingresos para el estado y eso rompió la débil relación que mantenía con los grupos oligarcas, que se aprovechaban de su dictadura, tolerándole sus poses excéntricas y la antipatía que sentían por su humilde origen.
Cuando el dictador trató de extender su permanencia en el poder, más allá de 1944, la oposición levantó su voz de protesta. Estallo un alzamiento militar, el 2 de abril de ese año, que fue aplastado con un baño de sangre, consultado el 5 de abril de 2007 Los políticos de oposición, oficiales del ejército, comerciantes y productores de café, se hicieron sentir y lanzaron una huelga general de protesta que obligó a Martínez a renunciar, el 9 de mayo de 1944.

El general Martínez se exilió en Honduras, donde murió asesinado en 1966 por su chofer, Cipriano Morales, quién era hijo de una de las víctimas de la dictadura.

LA DICTADURA DE MARTINEZ (1931-1944)

Apenas había asumido el poder el general Maximiliano Hernández Martínez, cuando en enero de 1932, el PCS participó en una insurrección popular junto a grupos indígenas y campesinos del occidente del país. Los planes de dicha insurrección fueron conocidos por el gobierno, y Farabundo Martí y otros líderes del PCS fueron arrestados antes de la misma. Los alzados lograron apoderarse de las ciudades de Juayúa, Nahuizalco, Izalco, Sonzacate, Tacuba y Salcoatitan, en donde atacaron a las familias terratenientes. Posteriormente, la insurrección, fue aplastada sangrientamente por la dictadura de Martínez. El número de víctimas civiles de la represión militar ha sido debatido por los historiadores; algunos hablan de 10,000 muertos; otros elevan la cifra a entre 20,000 y 30,000 muertos. [14] Farabundo Martí y los otros líderes del PCS fueron fusilados el 1 de febrero. También fue ejecutado Feliciano Ama, cacique de los indígenas Izalcos y Francisco Sánchez, líder campesino de Juayúa.

Aunque el PCS se inspiró en el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 para organizar la insurrección de 1932, en realidad el Partido estaba conformado por un núcleo pequeño de intelectuales y estudiantes universitarios y tuvo un rol muy limitado en la insurrección. Las masas que participaron en la insurrección fueron mayoritariamente indígenas. Esto es muy importante indicarlo, ya que la insurrección de 1932 es reconocida por varios sociólogos e historiadores salvadoreños como la continuidad de la lucha de resistencia indígena iniciada por el indígena Anastasio Aquino, cacique de los Nonualcos. Entonces ocurrió que varios procesos históricos confluyeron y chocaron en El Salvador de 1932: la dictadura oligarca de las grandes familias cafetaleras, la resistencia indígena salvadoreña, y la Guerra Fría, en el cual la oligarquía y el Ejército se alinearon con Estados Unidos para seguir ostentando el poder. Luego de la sangrienta represión considerada por muchos historiadores como un genocidio, se produjo una progresiva desaparición de las costumbres indígenas.

Vencida la insurrección, el general Martínez consolidó su gobierno e inauguró lo que más tarde sería conocido como la Dictadura Militar de corte fascista. Martínez aprobó una serie de medidas económicas para afrontar la crisis que vivía el país ante la caída de los precios del café, entre ellas la condonación de las deudas a los hacendados cafetaleros y la creación del Banco Hipotecario, entidad financiera estatal que concedió créditos a los terratenientes. Martínez fue derrocado en 1944 luego de una paralización social en todo el país conocida como la "Huelga de Brazos Caídos", pero el Ejército y la oligarquía retomaron el poder.

Después del derrocamiento del dictador, ocupo el gobierno el general Andrés Ignacio Menéndez, el cual al intentar hacer elecciones libres, fue derrocado el 21 de octubre de 1944. Asumió la presidencia el coronel Osmín Aguirre y Salinas, que convocó elecciones presidenciales en 1945. La oposición afirmó la victoria de su candidato que Miguel Tomás Molina, pero los militares proclamaron el triunfo del general Salvador Castaneda Castro.

Entre 1945 y 1948, el breve gobierno de Castaneda Castro, continuó muchas de las políticas del gobierno dictatorial de Martínez[15].